domingo, 12 de octubre de 2014

Una mirada crítica a The Dark Knight Rises


Para la gran mayoría la tercera entrega de la saga cinematográfica de Batman dirigida por Christopher Nolan, The Dark Knight Rises, fue con mucha seguridad un 10/10, sin embargo para quienes conocemos del comic un poco más que el promedio de las personas, tenemos grandes objeciones que hacerle a este señor y a su guionista.
Esta producción contó con grandes secuencias de acción, persecuciones excelentes, una banda sonora impecable, vehículos casi futuristas y unas tremendas coreografías de peleas, no obstante en esa enorme medida de grandeza, hubo una falla de igual proporciones, la adaptación.  Es cierto que cuando una historia que es original de un formato se lleva a otro es normal ver cambios y eso es aceptable, pero que cambien la esencia del personaje principal y los despojen de todos los atributos que lo hacen ser quien es esta mal.

Primero hay q aclarar algo, esta saga de películas toma elementos del comic The Dark Knight Returns, escrito por Frank Miller y publicada en 1986 por DC comics, como por ejemplo: el tono más serio y adulto al igual que el tono de oscuridad y rudeza, una trama un poco más adaptaba a la realidad, así como el aspecto de un departamento de policía corrupto y una ciudad al borde del caos. En la tercera entrega se aprecia quizás el aspecto más resaltante de las obras de Miller, el regreso de Batman tras un largo período de retiro, en la película de 8 años y en los comics de 10, y del cual vuelve bastante oxidado. Hasta este punto la película era genial, sin embargo el punto de la ruina es en la mitad de esta, específicamente cuando el Bruce Wayne es encerrado en la cárcel infernal de la que es originario Bane.


Desde esta escena toda la película cae en una espiral infinita de la cual solo logra salir cuando llegan los créditos, todos los aspectos que hacen a Batman ser Batman son eliminados e ignorados para el resto de la película. Recordemos que el hombre murciélago es un héroe solitario que detesta trabajar en grupo (lo que lo hace un personaje en cierto modo intermitente en la liga de la justicia, con quienes se enfrentó en más de una ocasión), sumamente meticuloso, alguien que estudia muy bien a sus adversarios para encontrar la mejor manera de derrotarlos (casi siempre tras perder su primer encuentro), que después de la victoria desaparece sin tomar ningún crédito ni celebrar y que siempre tuvo presente el asesinato de sus padres por lo que nunca logra ser feliz y de esta forma puede ser siempre Batman. De esta forma se puede empezar con la lista de fallas en la adaptación de esta película.
Primero está el método que utilizó Batman para derrotar a Bane, el cual fue uno que nunca usaría el encapotado. Luego de caer en la prisión, Bruce Wayne hace un mero entrenamiento físico con lo cual cura su espalda, sin necesidad de ningún tipo de terapia, sale de la cárcel y llega a ciudad gótica de una manera inexplicable, ya que no contaba de dinero ni recursos. Una vez en gótica enfrenta a Bane de la misma manera que la primera vez, una simple pelea a puños. ¿Dónde está el gran plan que siempre elabora Batman para derrotar a su adversario? Simplemente fue inexistente, el gran elemento que hace resaltar a Batman por encima del resto de los héroes queda por fuera de la película, su gran inteligencia y el uso del método detectivesco para derrotar a los criminales.

Segundo, Batman convoca a un ejército de policías en su cruzada contra el poderoso Bane, este es un error realmente detestable de la película. El héroe más solitario de todos los comics con un ejército es algo que no tiene sentido, el protector de Gótica no es alguien que le vaya bien en grupos, primero no está dispuesto a arriesgar la vida de policías y segundo simplemente no es su estilo el usar grupos, él siempre va solo a la pelea. No son solo los policías, también hace grupo con una Gatúbela carente de sensualidad y de gatos, con un Robin improvisado al que por alguna razón revela su identidad, en otras palabras vemos a un Batman que no le gusta la soledad.
Tercero, después de la pelea final y que todo está resuelto, Ciudad Gótica le hace un reconocimiento a Batman y le construye una estatua. Batman es un héroe al que nunca le gusto hacer alarde de sus proezas y que jamás toma crédito por sus acciones, además que a pesar de su buena relación con el comisionado Gordon, es alguien prófugo de la ley y buscado por la policía y las otras autoridades de la ciudad, por tanto que construyan una estatua en su honor no tiene sentido y es absurdo, y en adición este aspecto refuerza lo dicho en el párrafo anterior.

Por último, está el peor error en la adaptación de este personaje en esta película, tiene un final feliz. Que Bruce Wayne termine esta saga con una cena en un café de Francia con Selina Kyle, es algo que está más allá de la ridiculez y todo lo que es chicloso y cliché de Hollywood. ¿Cómo se le da a Batman un final feliz y de paso junto a una criminal? La respuesta a esta pregunta es sumamente fácil, ¡NO SE LE DA! Para Batman es imposible tener un final feliz puesto que la felicidad es algo totalmente opuesto a lo que es Batman, un ser que vive sumergido en la tristeza y la amargura, y peor aún con una ladrona, con alguien perteneciente al gremio de la sociedad contra quien el luchó toda su vida, esto es algo que sinceramente es inaceptable e inaudito.
Por estas razones básicas es que a esta película se le da una puntuación de 5/10 desde el punto de vista de adaptación, que fue el usado en esta crítica para así hablar desde un punto de vista del que no ha sido muy hablado en las mayorías de las críticas que hay sobre esta película.